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La Madre Del Divino Pastor
La iconografía de la Divina Pastora, según Fray Isidoro de Sevilla, se contempló por primera vez en Sevilla el 8 de septiembre de 1703. En poco tiempo se extendió su culto a Cataluña, tanto en su devoción como en su iconografía, especialmente a través de las populares “misiones” que predicaban los Capuchinos.
La Madre, pues, bajo esta advocación, se hace presente en la vida de los cristianos de Cataluña, a través de una simbología que desprende confianza.
En el transcurso del tiempo, se ha ido haciendo más conocida la advocación de la Madre del Divino Pastor; con el nombre también las imágenes han cambiado. Solemos ver a María en actitud de donación de su Hijo, manifestada en sus brazos abiertos, como si sus labios nos dijeran en voz baja: ¡he aquí al Buen Pastor, seguidlo!
Las Constituciones actuales del Instituto son un vivo reflejo de espiritualidad mariana tanto en el SER como en el HACER de las Hermanas.
“María es para nosotras modelo de vida religiosa como adoradoras del Padre y apóstoles de su Hijo”.
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